RECORRIDO PROFESIONAL
RECORRIDO PROFESIONAL
Mi vida laboral comenzó muy temprano. A los 14 años inicié a trabajar y, desde entonces, el trabajo estuvo siempre presente en mi vida.
A los 23 años apareció una oportunidad que marcaría mi recorrido: alguien vio en mí una facilidad para trabajar con personas y me abrió las puertas de Recursos Humanos.
Con el tiempo fui creciendo profesionalmente, asumiendo nuevas responsabilidades, liderando equipos y llegando a dirigir un área de Recursos Humanos que tuve la oportunidad de construir y transformar.
Durante más de 18 años trabajé dentro de organizaciones y proyectos, atravesando distintos roles y responsabilidades.
Esa experiencia me permitió conocer el mundo laboral desde adentro y desde distintos lugares: como trabajadora, como profesional independiente, como líder y también, más adelante, como emprendedora.
Estudiar a los 29 años, después de una década de trabajo, me permitió elegir herramientas que respondían a lo que la vida me iba ofreciendo y demandando.
A lo largo de los años me formé en Personas & Cultura, Counselling y Psicología para Inmigrantes, y también exploré distintas herramientas vinculadas con la creatividad, la fotografía y el autoconocimiento.
Cada formación apareció en un momento diferente y respondió a preguntas que también iban cambiando.
Más que acumular conocimientos, fui construyendo una manera propia de observar, escuchar, hacer preguntas y comprender lo que les sucede a las personas.
Hubo un momento en el que necesité revisar mi relación con Recursos Humanos. La profesión seguía gustándome; sabía que la gestión de personas podía ayudar a construir mejores relaciones, acompañar procesos y generar valor real.
Sin embargo, muchas veces me encontré con estructuras que sostenían el área solo por inercia, sin comprender realmente su sentido. Esa distancia entre lo que yo creía y lo que el entorno ofrecía empezó a desgastarme.
Me llevó a preguntarme qué quería hacer con todo lo que había aprendido y experimentado durante tantos años, y entendí que mi interés ya no estaba en la organización en sí misma, sino en la persona dentro de ella y dentro de su propia vida.
A partir de ahí, comencé a explorar otras maneras de poner mi experiencia en práctica. Emprendí, desarrollé proyectos propios, trabajé de manera independiente y seguí aprendiendo.
Al mismo tiempo, atravesé distintos procesos migratorios que profundizaron mis propias crisis y revisiones laborales. Cada mudanza implicó reconstruir una vida y volver a preguntarme qué quería hacer, cómo quería trabajar y qué lugar quería que ocupara el trabajo en mi vida.
Algunas experiencias funcionaron y otras no; algunas se convirtieron en proyectos duraderos y otras fueron necesarias para descubrir que ese no era el camino. Pero todos dieron su aporte.
Con los años, y gracias a ese intenso proceso de búsqueda entendí con mayor claridad qué era aquello que realmente me interesaba.
Hoy reúno en mi trabajo la experiencia de haber pasado más de 18 años dentro de organizaciones, mi formación y todo lo que aprendí a través de mis propios procesos de cambio.
Mi propia experiencia me permite comprender que encontrar una manera de trabajar que tenga sentido y sea posible en la realidad de cada persona no siempre es sencillo.
Por eso, cuando acompaño a una persona en su vida profesional, llevo a esa conversación todo lo que aprendí estudiando, trabajando, emprendiendo y, sobre todo, viviendo.
Y esa integración es la que hoy sostiene mi manera de trabajar en Animarse.